10 nov. 2012

Una puerta hacia...


Por fin estaba sola. La noche parecía en su cúlmen, cuando las sombras se tornaban hacia todos con vida propia y cada sonido es una amenaza. Mi pecho ardía, como si una esfera ardiente intentase expandirse, punzando cada fibra de mi ser. Cerré los ojos y me dejé caer, derrotada. Nada podía asemejarse a lo que había vivido hasta ahora. Luces de otro mundo se habían creado junto a mí, paralizandome de miedo.

Siluetas etéreas de ojos blancos como el mismo vacío se acercaban con lentitud hacia mí. Nadie más podía verlos, nadie más era consciente del horror que allí se estaba creando, que estaba rompiendo la realidad que todos se esforzaban por mantener. Era como un cristal, transparente, que era quebrado en mil pedazos. Nadie podía verlo, pero todos sabíamos, de forma oculta, que estaba allí. Un millar de lamentos se alzaron hacia el cielo, estridentes en principio, pero perdiendose poco a poco en la distancia

Aquellos que no eran capaces de ver nada sentían una incomodidad, vacilaban al caminar y aceleraban sus pasos. Nadie podía ayudarme. Tan solo podía ver, como bajo la luz del atardecer, aquellas criaturas de pesadilla entraban por una ventana rota hasta este lugar. Ya no sé que es aquí o es allí, si sigo soñando o quizás esto sea un buen momento para empezar a olvidar.

Solo siento un gran miedo. No sé que es lo que está a punto de pasar, pero dentro de mí siento una gran tormenta que pronto alcanzará los cielos

S.

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