29 nov. 2012

La catedral

Uppsala Domkyrka. El gigante de Escandinavia.



Dicen que allí se encuentran muchas ánimas perdidas. Incapaces de encontrarse entre ellas o a sí mismas. Creo que algunas de ellas ni siquiera saben que ya no están en este mundo. Sentirse en ese estado extraño, atado dolorosamente a un mundo al que ya no perteneces. La peor tortura que puedo imaginar.
Y la piedra negra es toda la sangre, vieja y seca, que se ha vertido sobre la catedral. La oscuridad que mana de ella. Así es su maldad.

Que los seres que quisieron desvelar sus secretos ahora son sus habitantes, como en una ciudad perdida, un laberinto del que no se conoce salida. Nadie que lo intentase ha regresado. Y para aliviar su soledad, atrapan a los nuevos incautos.

Y que las víctimas que ahora allí se encuentran ahora son los infelices que han pagado por la soledad de los que allí habitan. Se han dado cuenta por fin que nada aliviara su desdicha, y por eso los torturan. Se alimentan de los sentimientos que se creen que habitan en el corazón. Pero, insatisfechos, siguen buscando.

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