29 nov. 2012

La catedral

Uppsala Domkyrka. El gigante de Escandinavia.



Dicen que allí se encuentran muchas ánimas perdidas. Incapaces de encontrarse entre ellas o a sí mismas. Creo que algunas de ellas ni siquiera saben que ya no están en este mundo. Sentirse en ese estado extraño, atado dolorosamente a un mundo al que ya no perteneces. La peor tortura que puedo imaginar.
Y la piedra negra es toda la sangre, vieja y seca, que se ha vertido sobre la catedral. La oscuridad que mana de ella. Así es su maldad.

Que los seres que quisieron desvelar sus secretos ahora son sus habitantes, como en una ciudad perdida, un laberinto del que no se conoce salida. Nadie que lo intentase ha regresado. Y para aliviar su soledad, atrapan a los nuevos incautos.

Y que las víctimas que ahora allí se encuentran ahora son los infelices que han pagado por la soledad de los que allí habitan. Se han dado cuenta por fin que nada aliviara su desdicha, y por eso los torturan. Se alimentan de los sentimientos que se creen que habitan en el corazón. Pero, insatisfechos, siguen buscando.

La caída

Imagina dedicar tu vida, o lo que consideras que queda de ella, en un sueño. Un proyecto, un ideal, un lugar mejor para todos los que consideras importantes. Para los que vendrán en un futuro, que ni siquiera los tienes en el pensamiento. Imagina que alguien viene, y toma ese sueño. Lo toma y lo rompe en mil pedazos, como si nunca hubiese valido nada.

Tantos sacrificios, tantas lágrimas. Suspiros, esperanzas. Todo por hacer crecer una ciudad.
Y ahora es traicionada por ese que dice que ha sacrificado más, que ha luchado más, que se ha entregado más. Después deja caer sus lágrimas de sangre, pero sangrará más cuando alguno de los que ahora persiguen su cabeza.

Nunca le he deseado esa suerte. Ni a él ni a nadie, después de todo el daño que me ha hecho sin saberlo. Ha destruido vidas. Pero ha abierto un nuevo camino para todos. Una ciudad débil, eso era. La poca fuerza de nuestros lazos nos ha hecho caer.
Quiero creer que aún quedas cosas buenas en este lugar, que todavía, después de todo esto, puede nacer algo bueno. Una amistad, un futuro mejor. Enterrar las asperezas, valorar lo que se tiene. Y abandonar, alejarse de lo que nos hace tanto mal.

26 nov. 2012

El fruto de la guerra

Hay personas que dedican su vida entera a un proyecto, a un sueño, un lugar, una persona. Hay veces, que ese objetivo al que dedicar tu vida sea en conjunto una sola cosa. Y de pronto todo se va al carajo, de un solo golpe.

Los exaltados dicen que nos han vendido, como a perros, como a carnaza para los carapalas. Y luchan, ciegos de rabia, como todo lo que hacen. Los que los siguen, luchan con cada vez menos entusiasmo, convencidos de que la ciudad resistirá solo por unas pocas noches más. El resto, han huido o son uno con la tierra, por fin alcanzando la Muerte Definitiva. Y lo peor, que aquellos que realmente podían merecer la pena, están en paradero desconocido.

Y al parecer, una horda de moscovitas vienen a "socorrer" a los pobres vástagos de Uppsala. Vienen a recoger las migajas que los carapalas dejen aquí, sacar tajada a todo lo que puedan. Llegaran tarde, y desmotivados. ¿Es posible acaso para alguien luchar con pasión en una guerra que no es la tuya? Si no lo hacen, por mi pueden irse a la mierda. Si no merecemos regentar la ciudad, más nos vale morir con ella.

Drg.Sdr.

12 nov. 2012

Recuerdo


A veces soñaba con lugares que no existían pero en los que sin duda quería estar. Nada más lejos de la realidad, era fantasía en estado puro. No había límites y tampoco barreras. Era como sumergirse en un océano de ideas: la imaginación te llena y te hace volar

Eso era. La sensación exacta. Era como volar cada vez que cerraba los ojos para descansar. Los dibujos no bastaban para expresarlos, y describirlos por escrito era aún más difícil. Tampoco podía describirlos por palabras. Muy en el fondo quería que fuese algo mío, solo mío, y que pudiera atravesar sus fronteras por mi propio pie.
Como desaparecer en mitad de todos. Todos creen que sigo allí, cuando en realidad estoy volando muy lejos. Y mi sonrisa no tenía tampoco fin.

Hoy parece un buen día para recordar

Caí dormida, con la misma ropa con la que había entrado. Estaba exhausta y apenas recordaba el trayecto hacia a casa. Todo había sido demasiado rápido, y no quise pensar demasiado. Creo que corría a toda velocidad, aterrorizada. Había vuelto a soñar con aquel mundo ficticio que había llenado mi vida cuando era niña.

Cuando llegaron aquellas siluetas, sombras de otro mundo, tuve la misma sensación de cuando soñaba. Solo que ahora todo estaba bañado por el miedo. ¿Por qué estaba pasando todo aquello? Los recuerdos se apagan o se iluminan con el tiempo, pero nada podía ser tan radical. Se trataba de algo nuevo, y esta vez, quería contarlo a todo el que quisiera escucharme. Solo era cuestión de encontrar a alguien que quisiera, simplemente, creer

S.

11 nov. 2012

Comprender el final

Habíamos llegado a la ciudad con todas las esperanzas, con el corazón lleno de la emoción que se nos había privado durante tanto tiempo. Una ciudad que nos había sido arrebatada, pero nosotros tendríamos el gran honor de recuperar en lugar de todos ellos. Victorias y gloria, banquetes de sangre, reconocimiento y poder. Todas esas eran las recompensas que nos esperaban

Pero el tiempo había pasado y nuestros éxitos escaseaban. Uno de los nuestros muerto, mi mano derecha capturada por su imprudencia, otro intenta escapar a cada noche. Y el que resta, no permanece en nuestro mundo, contemplando cosas que solo él puede ver.

Estoy sola. Y asustada como la primera noche, que abrí los ojos a mi no-vida. ¿He fracasado? ¿Nos enviaron para ello? Inmolarse como causa final sería lo más acertado, tal vez. Pero no he llegado tan lejos para sacrificarme ahora en una causa suicida.

Ahora, paseando por las calles, intentando pasar desapercibida. Con la inseguridad en mi corazón, al borde del frenesí que podría suponer mi muerte. Hablando para mí misma, intentando encontrar seguridad. No puedo abandonar la ciudad, no puedo volver con los míos.

Estoy perdida

- Me encontraréis, pero el final de mi historia todavía está por escribir

10 nov. 2012

Una puerta hacia...


Por fin estaba sola. La noche parecía en su cúlmen, cuando las sombras se tornaban hacia todos con vida propia y cada sonido es una amenaza. Mi pecho ardía, como si una esfera ardiente intentase expandirse, punzando cada fibra de mi ser. Cerré los ojos y me dejé caer, derrotada. Nada podía asemejarse a lo que había vivido hasta ahora. Luces de otro mundo se habían creado junto a mí, paralizandome de miedo.

Siluetas etéreas de ojos blancos como el mismo vacío se acercaban con lentitud hacia mí. Nadie más podía verlos, nadie más era consciente del horror que allí se estaba creando, que estaba rompiendo la realidad que todos se esforzaban por mantener. Era como un cristal, transparente, que era quebrado en mil pedazos. Nadie podía verlo, pero todos sabíamos, de forma oculta, que estaba allí. Un millar de lamentos se alzaron hacia el cielo, estridentes en principio, pero perdiendose poco a poco en la distancia

Aquellos que no eran capaces de ver nada sentían una incomodidad, vacilaban al caminar y aceleraban sus pasos. Nadie podía ayudarme. Tan solo podía ver, como bajo la luz del atardecer, aquellas criaturas de pesadilla entraban por una ventana rota hasta este lugar. Ya no sé que es aquí o es allí, si sigo soñando o quizás esto sea un buen momento para empezar a olvidar.

Solo siento un gran miedo. No sé que es lo que está a punto de pasar, pero dentro de mí siento una gran tormenta que pronto alcanzará los cielos

S.

6 nov. 2012

Arriba, en Vaderkvansgatan

Que complicado es a veces adentrarse en una aventura que exige tanto, pero estar encadenado a otro lugar del que en realidad desearías estar. Esta noche hace más frío que de costumbre aquí, en las azoteas de Vaderkvansgatan, con la pequeña multitud de juerguistas que acampan abajo. En este rincón estoy, bueno, estamos, olvidados por todos. Escucho a Dragan que se acerca y después veo como se sienta a mi lado.

- ¿Sigues sin querer ayuda?
- ... ¿Permites que te ayuden los demás?

El se calla y logra aguantar una risa que casi parece un rugido.

- Deberías tener cuidado con esos dos con los que andas ahora. Vera dice que podrían ser peligrosos
- Vera ve peligro donde no lo hay, y también a la inversa. Tiene a los lobos en su propia casa...
- No lo digas muy alto
- Ya, ya lo sé...

Nadie sabe nada acerca de ellos. Han venido a solucionar un problema, y parecen muy solícitos. Pero no dejan de ser diferentes a nosotros, y eso sirve para verlos como amenaza. Una amenaza que no tiene por qué afectarme. No saben nada, nadie sabe nada. Estoy haciendo bien mi trabajo y nadie tiene por qué indagar. Este miedo no me deja pensar.

Dragan me toma el hombro en un apretón y después se marcha. Un perro viejo con incluso más miedo que yo. Pero se sienta en silencio, y eso no es malo. Ojalá pudiera volver atrás

Rodia Vólkov

Rodia Vólkov
Naturaleza: Autócrata
Conducta: Fanático

Rodia es un muchacho que vagabundea por la periferia de la ciudad, parece que siempre en busca de algo o de alguien.
Vistiendo de forma desastrada, casi tomando todo lo que pueda alcanzar para evitar morir de frío. Todas las noches regresa al abandonado palacio zarino, del que conoce prácticamente todos sus recovecos.

5 nov. 2012

Ivan Dhalberg

Ivan Dhalberg
Naturaleza: Arquitecto
Conducta: Hosco


Investigador privado, el empleado más activo de la empresa "Ojo al Dato".
De carácter difícil, arrogante y orgulloso. El estar parapléjico no le impide moverse a toda velocidad por las calles de Moscú, en busca de información.
Posee unas aptitudes informáticas muy amplias.

Kolya

Nicolai (Kolya)
Naturaleza: Adicto
Solitario: Solitario

Un inadaptado social, obsesionado por la luz. En su hogar se manifiesta el síndrome de Diógenes. Es un experto hacker que apenas sale de su casa si no es para meterse en la de algún vecino o alguien con aficiones parecidas.
En la red, es una persona totalmente diferente, quizás todo lo que le gustaría ser en realidad.

Aster Vasiliev

Aster Vasiliev
Naturaleza: Conformista
Conducta: Arquitecto

Es el encargado del videoclub "Astra", donde prácticamente vive.
Es un entusiasta cinéfilo y un músico aficionado que hace sus pequeños avances con el piano. En cuanto al trato con los demás, deja un poco que desear. Apenas trata con las personas más de lo necesario.
Sus gestos a veces son un tanto rudos, y apenas muestra otra expresión que no sea el pasmo o la indiferencia. Por eso quizás, la gente también lo rehuye.

4 nov. 2012

La leyenda de la catedral

Dicen que allí se encuentran muchas ánimas perdidas. Incapaces de encontrarse entre ellas o a sí mismas. Creo que algunas de ellas ni siquiera saben que ya no están en este mundo. Sentirse en ese estado extraño, atado dolorosamente a un mundo al que ya no perteneces. La peor tortura que puedo imaginar.
Y la piedra negra es toda la sangre, vieja y seca, que se ha vertido sobre la catedral. La oscuridad que mana de ella. Así es su maldad.

Que los seres que quisieron desvelar sus secretos ahora son sus habitantes, como en una ciudad perdida, un laberinto del que no se conoce salida. Nadie que lo intentase ha regresado. Y para aliviar su soledad, atrapan a los nuevos incautos.
Y que las víctimas que ahora allí se encuentran ahora son los infelices que han pagado por la soledad de los que allí habitan. Se han dado cuenta por fin que nada aliviara su desdicha, y por eso los torturan. Se alimentan de los sentimientos que se creen que habitan en el corazón. Pero, insatisfechos, siguen buscando.